1. Qué es el boletín
El boletín de peligro de aludes (BPA) es una predicción del peligro de aludes en Sierra Nevada para los dos días siguientes a su publicación: si se publica el día 20, vale para el 21 y el 22. Se elabora con observaciones de campo, estaciones meteorológicas y modelos.
Describe el peligro a escala de macizo: te dice cuánto peligro hay, de qué tipo y dónde (a qué altitud y en qué orientaciones). No puede decirte cómo está una ladera concreta: esa decisión es siempre tuya, sobre el terreno.
2. El grado de peligro
El número grande del boletín es el grado de peligro, según la escala europea de la EAWS, que va del 1 al 5. Cada grado tiene su color y su icono. El peligro no crece de forma lineal: de un grado al siguiente, el peligro aumenta mucho más que un escalón.
Débil
El manto está bien estabilizado en general. Solo se esperan aludes de forma aislada, casi siempre pequeños y con sobrecargas fuertes en pendientes muy empinadas.
Limitado
El manto está estabilizado en la mayoría de las laderas, pero hay pendientes empinadas donde no. Allí es posible desencadenar aludes, sobre todo con sobrecargas fuertes. No se esperan aludes grandes espontáneos.
Notable
En muchas pendientes empinadas de las orientaciones y altitudes indicadas el manto está poco estabilizado. Una sola persona puede desencadenar un alud. Pueden producirse aludes espontáneos medianos y, a veces, grandes. Es el grado en el que ocurren muchos accidentes: exige experiencia para elegir el terreno.
Fuerte
El manto está poco estabilizado en la mayoría de las pendientes empinadas. Desencadenar un alud es probable incluso con sobrecargas débiles, y se esperan numerosos aludes espontáneos medianos y grandes. Conviene limitarse a terreno poco empinado y lejos de zonas de llegada de aludes.
Muy fuerte
El manto es inestable de forma generalizada. Se esperan numerosos aludes espontáneos grandes y muy grandes, que pueden llegar a zonas normalmente seguras. Situación excepcional: no es momento de estar en terreno de aludes.
3. Los problemas típicos de aludes
Debajo del grado, el boletín indica los problemas de aludes del día: qué tipo de situación genera el peligro. El primero es el problema principal. Saber cuál es importa, porque cada uno se gestiona de forma distinta.
Nieve reciente
La nevada de los últimos días todavía no se ha asentado. El peligro está en toda la nieve nueva y suele bajar en dos o tres días si no vuelve a nevar. Da tiempo a que se estabilice antes de meterte en pendientes empinadas.
Placas de viento
El viento transporta la nieve y la acumula a sotavento: detrás de crestas, collados y cambios de pendiente. Son placas que pueden romper al paso de una persona. Aprende a reconocer las acumulaciones y rodéalas.
Capas débiles persistentes
Una capa débil enterrada dentro del manto que tarda semanas en desaparecer. Es el problema más traicionero: no se ve en superficie y un alud puede desencadenarse a distancia o después de que hayan pasado otros. Pide mucho margen.
Nieve húmeda
El calor, el sol o la lluvia humedecen el manto y lo debilitan. Sigue un ritmo diario: el peligro sube a lo largo de la mañana, sobre todo en las solanas. Madruga y vuelve pronto; un buen rehielo nocturno es tu aliado.
Deslizamientos basales
Todo el manto se desliza sobre el suelo, normalmente liso (hierba o roca). Suelen avisar con grietas en forma de boca, pero es casi imposible prever cuándo caerán. No te detengas debajo de esas grietas.
Cornisas
Voladizos de nieve en las crestas que pueden romper y caer, arrastrando o desencadenando aludes debajo. No te acerques al filo ni te quedes bajo ellas.
Alud no evidente
No hay un problema claro que destaque, pero eso no significa que no haya peligro. Sigue valorando cada pendiente.
4. Cómo leer cada problema
Cada problema viene con una fila de iconos que dicen dónde está, cómo de grande y cómo de probable es.
Orientaciones
La orientación de una ladera es hacia dónde mira: si bajas por ella de frente, hacia dónde vas. Una ladera orientada al norte es una umbría (le da poco el sol en invierno); al sur, una solana.
La rosa del boletín marca en azul las orientaciones afectadas. Sus tres anillos son tres franjas de altitud: el interior es la franja alta, el del medio la media y el exterior la baja, como una montaña vista desde arriba, con la cumbre en el centro. Las cotas de cada franja las da el propio problema.
Altitud



Tamaño
El tamaño esperado de los aludes, de 1 a 5, según la escala europea (EAWS). Cada tamaño se define por dos cosas: el daño que puede causar y hasta dónde llega. «Terreno llano» quiere decir con pendiente claramente menor de 30°.
1 · Alud pequeño (colada)
- Daño
- El riesgo de quedar enterrado es mínimo; el peligro para las personas es la caída.
- Llegada
- La nieve se para normalmente antes del final de la ladera.
2 · Alud mediano
- Daño
- Puede enterrar, herir o matar a una persona.
- Llegada
- Se para normalmente al final de la ladera.
3 · Alud grande
- Daño
- Puede enterrar y destruir un coche, dañar un camión, destruir un edificio pequeño o romper algunos árboles.
- Llegada
- Puede atravesar terreno llano a lo largo de menos de 50 m.
4 · Alud muy grande
- Daño
- Puede enterrar y destruir un vagón de tren, un camión grande, varios edificios o una parte de un bosque.
- Llegada
- Atraviesa terreno llano a lo largo de más de 50 m y puede llegar al fondo del valle.
5 · Alud extremadamente grande
- Daño
- Puede modificar el paisaje. Potencial destructivo catastrófico.
- Llegada
- Llega al fondo del valle; es el mayor recorrido conocido en esa zona.
Probabilidad
Cómo de probable es que haya aludes en el terreno señalado (orientaciones y cotas del problema), contando con la sobrecarga que se indica.
Improbable
Solo de forma muy aislada: en muy pocos puntos del terreno señalado, y casi siempre con una sobrecarga fuerte.
Posible
Se pueden producir aludes en algunos puntos concretos del terreno señalado. Hay que saber reconocerlos y evitarlos.
Probable
En bastantes pendientes del terreno señalado es fácil que se produzca un alud. Suele haber señales de inestabilidad.
Muy probable
En muchas pendientes del terreno señalado. Las señales de inestabilidad son frecuentes: grietas, «wumfs», aludes recientes.
Casi seguro
Se esperan aludes en la mayoría de las pendientes del terreno señalado, también espontáneos, sin que nadie los provoque.
Tendencia
Si el peligro de ese problema va a subir, a mantenerse o a bajar en los días de validez.



Sobrecarga
Qué hace falta para que se produzca un alud.



En los boletines de la temporada 2025-2026 anteriores a mediados de marzo, en lugar de la probabilidad y la sobrecarga aparecen la estabilidad del manto (buena, regular, pobre, muy pobre) y la frecuencia de aludes (ninguno, pocos, algunos, muchos), que era lo que usaba entonces el boletín.
5. Cómo usarlo para planificar
- En casa: lee el boletín del día, el grado y sobre todo los problemas. Mira qué orientaciones y altitudes están señaladas y compáralas con tu itinerario. Si tu ruta pasa por esas laderas, busca otra o ajusta el horario.
- En el camino: comprueba que lo que ves coincide con el boletín: nieve reciente, señales de viento, grietas, ruidos, aludes recientes, calor. Si algo no cuadra, sé más prudente, no menos.
- En cada pendiente: antes de entrar, pregúntate qué pasaría si se desprendiera. Mira la inclinación, lo que hay debajo (cortados, embudos, zonas de acumulación) y cómo vais como grupo.
Lleva siempre DVA, pala y sonda, y aprende a usarlos. En Sierra Nevada, además, son imprescindibles crampones, piolet y casco en invierno.
Si usas la app RuteaMapa, su mapa de aludes cruza este boletín con el terreno real y te marca las laderas señaladas en tu ruta.